“Ahí te mando mi guitarra”. Una copla para el Nano




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Blanca Villa grabó su primer disco en 1976, un sencillo que incluía una canción compuesta por un triunfante Manuel Alejandro, que por aquel entonces desarrollaba toda su capacidad creativa en obras para artistas como Rocío Jurado o Raphael. La historia de esta copla nace tras el exilio del cantautor catalán Joan Manuel Serrat. Cuentan que fue exiliado a México en tiempos de dictadura por estar en contra de la pena de muerte. Contestatario éste, exiliado en México, quemó una bandera de España.

Manuel Alejando supo apropiarse de esta situación para componer “Ahí te mando mi guitarra”, una letra inteligente que hacía referencia al exilio de Serrat y con la que Blanca Villa se presentó al Festival de Benidorm en 1976. Debido a las circunstancias políticas, la actuación de la Blanca Villa nunca fue editada en TVE y a la primera de cambio fue eliminada del Festival. Encontramos al respecto unas declaraciones de la artista que citan lo siguiente:

“Manuel Alejandro quería hacer algo distinto, un pasodoble moderno, que dijera algo. Así nació “Ahí te mando mi guitarra”, una canción dedicada a la ausencia de Serrat, que estaba entonces exiliado. La presentamos al Festival de Benidorm y salió elegida para participar”“Pasó algo incomprensible, ya que según el jurado obtuvo la mayor votación de la noche y, a pesar de ello, la descalificaron. Imagino que fue porque recordaba a Joan Manuel Serrat, que no era grato entonces. Ahora no me dejan cantarla por televisión.”

El Festival de Benidorm, entonces, uno de los más prestigiosos no sólo en España, si no a nivel Europeo, descalificó esta copla por considerarla una canción con tintes políticos. El título “Ahí te mando mi guitarra” obtuvo posteriormente el premio Dyango. Otras declaraciones de la intérprete apuntan lo siguiente:“¿Qué pasó? ¿Política? Yo canto. Sí, esta dedicada a Serrat, pero si la admitieron… Me dijeron que de votos estaba muy bien y de pronto, cayó. ¿Órdenes de arriba? ¿No querían a Serrat en la “tele”? Podían haberlo dicho antes. A Serrat le hemos enviado un disco a México. Yo soy de Huelva, siempre canté canción española, pero ahora voy a la moderna. No conozco personalmente a Serrat, pero le admiro. Es un tío que me encanta. (…) Tengo veinte años. Caí en el Festival de Benidorm. No sé cómo, pero voy a dar mucha guerra”

Por encima de las circunstancias, esta copla ha pasado a ser la más emblemática dentro del repertorio de la artista. El tiempo y la calidad artística de la pieza han hecho de ella un emblema relativo a los años de La Transición Española, de la vida y obra de Serrat; a la que hace claros guiños, y por supuesto, de Blanca Villa y Manuel Alejandro.



“Porque pensabas volver
cuando despuntara el alba,
tan solo por un clavel
te fuiste esa madrugada. Porque pensabas volver
dejaste hasta tu guitarra.
Y ahora ¿qué vas a hacer
sin ese amigo del alma?
Ahí te mando mi guitarra,
Juan Manuel,
en esta canción de España,
para que enjugues tu llanto
y el quejido en tu garganta.
Ahí te Mando mi guitarra,
Juan Manuel,
para que sigas cantando,
tu saeta y tu sardana,
tu Lucía y tu Manuel.
Sin tus rincones de ayer,
sin tu mar y sin tus Ramblas,
la pena te debe hacer
las noches frías y largas.
Pero no viertas la hiel
en tus poemas mañana,
que antes que den las diez
quizás estés en tu casa.
Ahí te mando mi guitarra,
Juan Manuel,
en esta canción de España,
para que enjugues tu llanto
y el quejido en tu garganta.
Ahí te Mando mi guitarra,
Juan Manuel,
para que sigas cantando,
tu saeta y tu sardana,
tu Lucía y tu Manuel.”



Encarna Sánchez y Serrat



Video

Encarna es y será nos de los iconos eternos de la radio española. Odiada y amada, pero una profesional que no deja indiferente.

Le tocó vivir, por suerte o por desgracia, la Transmisión española, es decir; tiempos convulsos, de ilusión, pero también de contradicciones.

Ella era la reina de las ondas, la mas seguida, la mas influyente, la mejor pagada. Polémica por su condición sexual, portada de revistas y fuente de rumores por ser presunta amante de artistas españolas muy conocidas.

Pero eso no nos concierne. Encarna era una de las pocas personas valientes que se saltaba la estricta prohibición gubernamental de radiar canciones del insurrecto Serrat, porque Joan Manuel para ella era su ídolo, un artista y una persona excepcional.

Las entrevistas que le hizo al Nano lo demuestran claramente, así como su emoción al tenerlo cerca.

Las mejores entrevistas de Serrat son las que le hacen grandes profesionales y gente que le conoce bien y lo admira, por eso esta entrevista es imprescindible.

Serrat visita la cárcel de mujeres de Santiago de Chile. 1990



Video Joan Manuel Serrat – VISITA CARCEL DE MUJERES S. CHILE – 1990

Editado por Pere Mas


Hay dos temas indivisibles en el alma de Serrat; la libertad y el amor a la mujer; ya sea a la amiga, la compañera, la madre, la esposa, la hija o cualquier mujer oprimida o maltratada de este mundo. Pocos hombres han expresado tanto y tan bien esa sensibilidad por lo femenino.


En un artículo anterior comentábamos la visita del Nano a la cárcel de mujeres de Barcelona, también visito a las presas chilenas, especialmente por que ellas eran dobles víctimas de la dictadura militar en su país.

Joan Manuel Serrat paralizó el 23 de julio de 1990 el trabajo en el palacio presidencial de la Moneda, en Santiago de Chile. Cuando llegó a visitar al presidente Patricio Aylwin, las secretarias y funcionarios de la sede del Gobierno se acercaron a él y, desde los mismos balcones que en 1973 sirvieron para la defensa de la democracia ante el golpe de Estado de la junta militar, saludaron al cantante catalán con pañuelos. Vestido con un formal terno azul, Serrat regaló a Aylwin un libro sobre la historia de Cataluña, después de una reunión con el presidente que se prolongó durante 35 minutos. “Estoy absolutamente dispuesto a colaborar con el Gobierno democrático y con los intereses del pueblo chileno en el momento que se requiera”, dijo al término de la visita.Tras 17 años de ausencia, el cantante catalán llegó el jueves a Chile, país en el que tuvo prohibida su entrada durante la dictadura de Pinochet, y lo primero que hizo fue visitar la cárcel de Santiago de Chile, donde, sobre una precaria tarima y con una guitarra prestada, cantó a las víctimas, a los luchadores y a los presos políticos.

Después se reunió con Hortensia Bussi, la viuda del ex presidente Salvador Allende, con dirigentes políticos, sociales y de derechos humanos y con los amigos que dejó en Chile en sus visitas anteriores, en 1968 y 1972, durante la democracia.

Ofreció una concurrida conferencia de prensa, visitó Valparaíso; ensayó para sus recitales de hoy y mañana en el estadio Nacional, el mismo que sirvió como campo de concentración para prisioneros políticos en 1973; recorrió algunos barrios, y, sobre todo, revivió sus sueños y nostalgias. “Vengo a recuperar el tiempo perdido y a incorporarme al Chile de 1990″, dijo Serrat al bajar del avión que le trajo desde Paraguay. Su relación con Chile ha sido “profunda, amarga, abierta por la herida del pronunciamiento del 11 de septiembre de 1973″, confesó a los periodistas.

Después del golpe militar, Serrat evitó viajar a Chile, a diferencia de otros cantantes, “para no dar carta de normalidad a un Gobierno no sólo anormal, sino inconstitucional”. Sus temas fueron proscritos en los días del terror represivo y su nombre era estandarte clandestino. Los carteles que inundan hoy Santiago con la imagen del catalán dicen: “¡Por fin! Serrat en Chile”. No es un lema casual. En dos ocasiones la dictadura impidió su entrada al país. En 1983, en el primer intento, Serrat firmó en la Embajada chilena en Argentina un documento en el que se comprometió bajo juramento a no intervenir en política durante su estancia en Chile. Aun así, cuando ya estaban anunciados sus recitales, el régimen dictó un decreto prohibiendo la entrada de Serrat por emitir juicios “contrarios al supremo Gobierno”. El segundo intento fue durante la concentración final de la oposición en el plebiscito de 1988, cuando Chile votó no a la perpetuación de Pinochet en el poder. En la pista de aterrizaje del aeropuerto de Santiago, Serrat fue informado de que su prohibición de entrada seguía vigente. Serrat mandó un mensaje grabado, que escuchó más de un millón de personas en el acto masivo. “Pronto, muy pronto volveremos a estar juntos de nuevo, cuando Chile sea lo que siempre fue: un país ejemplo de libertad, respeto mutuo y paz”, decía.

1994. Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes



Ministerio de la Presidencia
Agencia Estatal Boletín Oficial del Estado
De conformidad con lo establecido en el Real Decreto 3379/1978, de 29 de diciembre, por el que se regula la concesión de la Medalla al Mérito en las Bellas Artes, en atención a los méritos y circunstancias que concurren en las personas que se citan, a propuesta de la Ministra de Cultura y previa deliberación del Consejo de Ministros en su reunión del día 29 de diciembre de 1994,
Vengo en conceder la Medalla del Mérito en las Bellas Artes, en su categoría de oro, a:
Don Joan Manuel Serrat, cantautor.



Barcelona, la rosa de fuego


Narrador: Joan Manuel Serrat

Video tráiler

Barcelona a vista de pájaro. Barcelona desde el fondo del mar. La Barcelona turística y también la obrera y menestral. Barcelona desde el Tibidabo y desde el puerto. Hacendosa urbe de día, acanallada al anochecer. Convencional y transgresora, exquisita y descarada, elegante y rompedora. Con La rosa de foc, el director Manuel Huerga se zambulle en una suma de historias, en ese millón de cosas que es Barcelona, para realizar un impactante documental sobre la capital catalana.
Huerga presentó La rosa de foc este lunes en las salas Cinesa La Maquinista, de Barcelona, acompañado del productor del filme, Jaume Roures, de la productora MediaPro, impulsora del proyecto. El filme tendrá su premiere mundial, según Roures, en el festival de Cannes del próximo año.
"Es la Barcelona que todo el mundo conoce, la que sale en las guías. Pero también es la ciudad que no sale, mucho más desconocida. Esa ciudad repleta de detalles insólitos", afirma Huerga. "Es mi ciudad y es la ciudad de todos. Es el resultado de un viaje urbano que, luego, en función de as circunstancias, de los imponderables y de los imprevistos, de la sorpresa de cada momento, ha ido variando a medida que avanzaba el proyecto, que ha tardado más de dos años en completarse.
"La rosa de foc" es un documental de un supuesto plano secuencia único, como si se hubiera rodado de un tirón, para crear la ilusión de continuidad. Sin cortes ni cambios de planos. En el documental aparecen las fiestas de Gracia, la celebración de Sant Joan en la Barceloneta o retazos de la manifestación del 11 de septiembre del 2012. "La rosa de foc" no se olvida de la Barcelona más reconocible: Santa Maria del Mar, la Sagrada Família, la Pedrera, el Camp Nou repleto, el barrio Gótico y la plaza del Rei. Pero también aparece otra Barcelona mucho más imprevista y desconocida, esa que se encuentra generalmente en los alrededores de la gran urbe: la fabrica de coches Nissan, el mercadillo de Sant Adrià, Mercabarna o el Sincotrón de Cerdanyola. El barrio de la Mina, la escuela de circo del Ateneo Popular de Nou Barris o el banco de alimentos.
El filme utiliza las tres dimensiones y el sonido envolvente Dolby, lo último en tecnología cinematográfica. Lo más impactante del momento. Es un proyecto que se inspira en el pasado, en películas como "Barcelona en tranvía" (1908), de Ricardo de Baños, y otras sinfonías urbanas de principio de siglo como la famosa "Berlín, sinfonía de una gran ciudad", de Walter Ruttmann. Pero que, con la misma filosofía que aquellas, con el deseo de atrapar el alma de una ciudad, ha utilizado también unos personajes más o menos anónimos, de los que sólo sabemos su nombre, con los que uno se va reencontrando a lo largo del paseo visual. Son el anclaje emocional de una propuesta visualmente incontestable, subrayada por una música constante y omnipresente compuesta por Micka Luna

Serrat, un hombre tímido



“Jamás he tenido ningún problema con el público, pero me tengo que pegar conmigo mismo para no mostrar la angustia que siento. Me gusta tratar a las personas de pocos en pocos. El escenario me ayuda a entrar  en comunicación con una masa enorme de gente, y me gusta. Pero al pronto, me asusta.”. 

JM Serrat
 

La “gauche divine” por Serrat.1970



(1970) SERRAT 4. La  “gauche divine”

Este disco forma parte de mi geografía sentimental. Entre sus canciones, o mejor dicho, más allá de las canciones, hay muchos nombres de los que algún día fueron mis amigos, y otros que todavía están aquí para contarlo. Si huelen con atención este disco descubrirán entre sus surcos el sutil perfume ambientador del  Bocaccio, aquel local tapizado de rojo, de réplica modernista, que durante  unos años fue el centro de la noche de Barcelona y sede de la “gauche divine”.

Y se preguntarán ¿qué es eso de la la “gauche divine”? Lo contaba Carlos Barral: “Nadie sabe qué es, pero todo parece indicar que se trata de una etiqueta de clasificación, dentro de la antropología urbana barcelonesa, que debiera convenir a individuos de las más dispares procedencias que tuviesen en común la conciencia de haber sobrevivido a los reales peligros de la guerra civil, a la educación autoritaria y triturante de los años cuarenta, a las experiencias políticas y los optimismos culturales de los años cincuenta, a los milagros tecnocráticos y turísticos de los años sesenta y tanto,  a la usura del matrimonio  como a los traumas de la liberación sexual”

Eso decía Barral, que vivió y bebió mucho antes y mucho más que yo, y sin duda estas características debían adornar lo que fue  su núcleo fundacional, aunque, con el tiempo, a la  “gauche divine” se le fueron sumando individuos de las más diversas tipologías a los que unían elementos tan banales como cenar asiduamente en el Estevet, en la Mariona, en las Violetas o en Cal Juanito.

Personas y personajes con unos ciertos posibles económicos que les permitían pagarse las copas de cada noche, y con dificultades de audición cuando, a las cuatro de la madrugada, el educado camarero insistía: “Por favor, señores, vamos a cerrar…”

Gente que aseguraba no sentirse extranjera en ningún lugar, que  gozaba hablando de sí  misma y viajaba al extranjero a ver cine y teatro cuando la mayoría de los ciudadanos de este país se tenía que conformar con el cine de barrio y Luis Cuenca.

En la “gauche divine” primaban los artistas. Escritores, poetas y editores. Cineastas, actores, cantantes y arquitectos se mezclaban con los modistos y las modelos. Ya ven, el andamio y la pasarela, la cultura y el glamour. Pasada la medianoche se encontraban en Bocaccio para mostrarse y reconocerse y, alrededor de ellos, un enjambre de curiosos revoloteaba, copa en mano, como polillas alrededor de un mundo de famas y cronopios que quedaban muy lejos de sus posibilidades.

¿Y por qué la gauche? En aquellos años, o se era franquista o se era más o menos de izquierdas. Eran progresía en rama. Algunos militaban, decían militar o simpatizaban con un partido de izquierdas. Otros habían llegado más lejos y militaban en la decepción, y la mayoría, simplemente, daba vueltas alrededor de su propio ombligo.

Quien más quien menos veía cine de arte y ensayo, tenía una Hasseblad o al menos una Nikon con varias ópticas, y había colaborado en alguna película de la Escuela de Cine de Barcelona. Otras cosas que tenían en común era el hecho de disponer de una segunda residencia en la Costa Brava,  ser entusiasta de los cómics , en especial de Snoopy, y aparecer en alguna foto de Colita, Miserachs o Maspons.

Ellas eran bellas y atrevidas.

Ellos, atractivos de alguna manera.

Fuimos felices, jóvenes y maravillosamente inconscientes.

Entre ellos encontré a muchos de mis mejores amigos y a alguno de mis grandes amores, y aprendí que la gente inteligente, la gente divertida y la gente competente no siempre es tan iteligente, ni tan divertida, ni tan competente como aparenta.

Hoy, algunos de ellos se siente incómodos cuando se les reconoce como parte de la gauche divine, aunque lo que realmente les incomoda es que hablen tanto de ella y se olviden de ellos.

Joan Manuel Serrat